Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de marzo de 2024

Tecnologías de bajo impacto ambiental y social

En un proceso de ingeniería, el contar con una tecnología que posibilite el desarrollo de un proceso, es fundamental. Dentro del marco de la ingeniería del decrecimiento, se busca no solo reducir el impacto ambiental de las tecnologías, sino también abordar las desigualdades sociales y promover un estilo de vida más equitativo y sostenible. 

Al redefinir los procesos en la ingeniería del decrecimiento, además de cumplir con todo lo comentado en entradas anteriores, hemos de tener en cuenta también que se han de utilizar tecnologías que sean de bajo impacto ambiental y social, es decir, que minimicen el consumo de recursos naturales, la generación de residuos, y que cumplan además con un relevante papel social, además de que sean asequibles y democráticas.

Las Tecnologías de bajo impacto ambiental y social deberían minimizar la dependencia de los combustibles fósiles, además de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo así a mitigar el cambio climático y a preservar los recursos naturales.

Desde un punto de vista social, las tecnologías de bajo impacto deben tener como objetivo minimizar los efectos negativos en las comunidades, evitando o mitigando problemas como la exclusión, la discriminación, la pérdida de empleo, la desigualdad económica y la alienación. 

Fomentar el desarrollo de tecnologías de reciclaje avanzadas y promover la reutilización de materiales serán básicas para la redefinición de los procesos de ingeniería, ya que además de reducir la cantidad de desechos que se generan, minimizarán la necesidad de extracción de recursos naturales, además, de que crearán sistemas de reciclaje comunitarios creando oportunidades de empleo local y fortaleciendo la economía circular.


viernes, 16 de febrero de 2024

Diseño, durabilidad y reparabilidad

Es palpable que nos encontramos en un momento en el que el consumo desaforado y la vorágine de usar y tirar se ha adentrado tanto en nuestra vida cotidiana que ya no es que no nos demos cuenta, sino que hasta que nos parece normal. 

Uno compra, por ejemplo, un electrodoméstico pequeño y al poco tiempo deja de funcionar. Y como ha costado tan poco, no nos importa comprar otro y tirar el que ya no funciona, sin plantearnos el arreglarlo, o que al optar por esa opción, nos llevemos la sorpresa que cuesta más dicha reparación que el comprar otro. La famosa "obsolescencia programada".

O, nos compramos una prenda ya sea por moda o por necesidad y a los pocos lavados o a las pocas puestas, ésta ya o bien ha perdido sus particularidades o bien ya no nos es útil.

Está claro que debemos repensar además de nuestra forma de consumo, nuestras propias necesidades.

En una situación como la actual, el desarrollar productos y sistemas que duren más tiempo y que puedan ser reparados y/o actualizados fácilmente, reduciendo así la necesidad de reemplazo constante, el consumo de nuevas materias primas y la generación de residuos, debería ser ya un objetivo primordial de todo sistema productivo.

Crear productos, infraestructuras y sistemas que duren más tiempo y que puedan ser mantenidos, reparados y actualizados fácilmente a lo largo de su vida útil, buscando reducir el desperdicio, promover la sostenibilidad y minimizar el impacto ambiental de las actividades humanas es algo que es base para un consumo maduro y sostenible. Algunas prácticas clave incluirían la selección de materiales duraderos, un diseño más sencillo o modular, con facilidad en su reparación, uso de estándares y fundamentalmente que sus piezas puedan ser reutilizadas, recusadas y/o recicladas.
  • Selección de materiales duraderos: Utilizar materiales de alta calidad y durabilidad, en la construcción de productos y estructuras, pero sin caer en el extractivismo y en la explotación de recursos naturales,  implicando además, la elección de materiales resistentes a la corrosión, la degradación y el desgaste, así como aquellos que son fáciles de mantener, reparar y sustituir, sin ser dañinos para el medio ambiente y el ser humano.
  • Diseño modular: Dividir los productos y sistemas en componentes modulares que puedan ser fácilmente desmontados, reparados o reemplazados según sea necesario. Esto facilitaría la actualización y la extensión de la vida útil del producto, reduciendo así la necesidad de reemplazo completo y o el desechar el producto en su totalidad.
  • Facilidad de acceso y mantenimiento: Diseñar productos y sistemas con acceso fácil a componentes críticos para el mantenimiento y la reparación. Esto puede incluir el uso de paneles desmontables, cierres rápidos y documentación clara de mantenimiento.
  • Estándares de diseño universal: Incorporar principios de diseño universal que hagan que los productos y entornos sean accesibles y utilizables por una amplia gama de personas, incluidas aquellas con discapacidades. Esto puede facilitar la reparación y el mantenimiento para una variedad de usuarios.
  • Diseño para la reutilización y el reciclaje: Considerar la posibilidad de desmontaje y reciclaje al final de la vida útil del producto, como parte de una economía "circular" o bien, mejor dicho, en "espiral". Diseñar productos con materiales reciclables o biodegradables facilita su disposición final de manera sostenible.
Al adoptar prácticas de ingeniería y diseño para la durabilidad y reparabilidad, se puede reducir la cantidad de residuos generados, promover la economía circular o en espiral y prolongar la vida útil de los productos y sistemas, lo que contribuye a la sostenibilidad ambiental y económica a largo plazo.

Repensar el papel de la ingeniería en la sociedad, priorizando la sostenibilidad y el bienestar humano sobre el crecimiento económico a cualquier costo requiere un cambio de paradigma tanto en la educación y formación de ingenieros como en las políticas públicas y las prácticas empresariales.

lunes, 17 de julio de 2023

Decrecimiento, confianza y clase obrera.

Copio a continuación el artículo escrito por Emma River-Roberts en la web Working Class Economy Group acerca de como el bienestar de la sociedad no está relacionada con el crecimiento del PIB y el hiperconsumismo. Además en el texto anima a las clases trabajadoras a ser el estandarte del cambio que mitigue la actual crisis cilimática y aleje una posterior crisis social:

La clase obrera mundial siempre ha soportado la peor parte del capitalismo. Siempre lo hemos hecho y siempre lo haremos.

Dado que las economías basadas en el crecimiento se encuentran en el centro de la crisis climática, es evidente que algo debe cambiar. Las Naciones Unidas informaron que incluso con el cumplimiento de los nuevos compromisos nacionales y otras medidas de mitigación, la Tierra está en camino de alcanzar los 2,7 °C para fines de siglo. El crecimiento económico continuo nos está empujando más lejos en este camino a un ritmo alarmante. El crecimiento sin fin nos ha metido en este lío, y ninguna cantidad de crecimiento puede sacarnos de él. Necesitamos el decrecimiento.

El decrecimiento es una reducción planificada de formas de producción y consumo destructivas y menos necesarias (como los combustibles fósiles, la moda rápida y la publicidad). Hacerlo reduciría la energía y los materiales utilizados por las economías, lo que permitiría una transición rápida a economías bajas en carbono a un ritmo lo suficientemente rápido como para detener el colapso ecológico. Sin embargo, algunos países aún necesitan crecer. Entonces, donde veríamos esta reducción en la producción y el consumo de los países ricos, los países más pobres continuarían aumentando la suya con fines de desarrollo, para garantizar que las poblaciones respectivas puedan satisfacer sus necesidades mientras evitan sectores menos necesarios y destructivos.

En parte, el aumento del bienestar se lograría alejándose de una sociedad hiperconsumista. No estamos abogando por que las personas no consuman nada en absoluto, ni estamos culpando a las personas por la crisis climática de ninguna manera. Más bien, alentamos a aquellos que consumen mucho más de lo que necesitan para reinar (¿alguna persona necesita una flota de autos?). El consumo con fines competitivos: indicar su autoestima y éxito a través de lo que tiene en el sentido material, no brinda verdadera felicidad. Y no, no estamos sugiriendo que las personas sin los medios para consumir en exceso deban consumir incluso menos como algunos parecen pensar. Eso sería estúpido.

Las políticas de decrecimiento incluyen la implementación de una Renta Básica Universal. Los servicios públicos serían desmercantilizados y ampliados, lo que permitiría a las personas acceder a servicios asequibles como alimentos saludables, transporte público, agua y vivienda. Se introduciría una garantía de empleos verdes para garantizar que la liquidación de ciertos sectores, como las industrias de combustibles fósiles y moda rápida, no afecte negativamente a los empleados en estas áreas. Esto emplearía y capacitaría a las personas en torno a importantes objetivos ecológicos y sociales, como la instalación de energías renovables y el aislamiento de edificios.

En lugar de utilizar el PIB como medida de prosperidad de un país, se utilizarían indicadores de bienestar. Esta es una forma mucho más sensata de evaluar qué tan bien le está yendo a una población determinada: el crecimiento del PIB no se correlaciona con el bienestar de las personas y no diferencia entre las cosas buenas y malas que pueden hacer que una economía crezca: guerras y derrames de petróleo, por ejemplo. ejemplo, puede hacer que aumente el PIB.

En los últimos años, la idea de alejarse de las economías basadas en el crecimiento ha cobrado impulso en la política dominante. En 2016, se estableció en el Reino Unido el Grupo parlamentario de todos los partidos sobre los límites del crecimiento. El Parlamento Europeo acogió las conferencias Beyond Growth de 2018 y 2023. En 2022, uno de los partidos de gobierno de España adoptó el decrecimiento. A principios de este año, el parlamento holandés se dirigió al decrecimiento. Sin embargo, a pesar de sus mejores esfuerzos, incluso por admisión del propio movimiento de decrecimiento, han luchado por atraer una presencia de clase trabajadora.

Deshacer esto es mucho más complejo que realizar una charla, un seminario web, un festival u otra reunión similar y esperar a que aparezca la gente. Es mucho más complicado que explicar la economía del decrecimiento y mucho más complejo que darle a alguien un libro para que se vaya y lo lea. La complejidad radica en el desafío de ganarse la confianza de las personas de la clase trabajadora que han sido decepcionadas y mentidas durante generaciones por otros que han afirmado estar actuando en su mejor interés pero, en su mayor parte, nunca lo han hecho. Nosotros, la clase trabajadora, hemos vivido el agotamiento de nuestros estándares de vida y dignidad con cada promesa fallida entregada a través de políticas aparentemente progresistas que han resultado ser todo lo contrario. Las falsas promesas son todo lo que hemos conocido.

En su forma más obvia, existe la necesidad de confiar en que la economía suma y que la alternativa dominante de crecimiento verde no. Pero también existe la necesidad de asegurar a la clase trabajadora que estos principios económicos mejorarán fundamentalmente sus vidas. Esto no se logrará simplemente golpeándolos con una cantidad nunca creciente de datos empíricos y algo abstractos. Por supuesto, estos tienen su lugar. Para aceptar y apoyar la economía progresista que se desvía de la corriente principal, debe aceptarse que las personas detrás de la economía tienen intenciones verdaderamente compasivas.

Los defensores del decrecimiento lo postulan como "sentido común": ¡por supuesto que el decrecimiento tiene sentido! El capitalismo es antidemocrático por diseño y las economías no pueden crecer infinitamente en un planeta con recursos finitos. Pero como he escrito en otra parte, en lo que respecta a la clase trabajadora, el decrecimiento nunca será un movimiento de "construyamos y ellos vendrán". Puede ser de sentido común, pero ¿cómo puede la clase trabajadora creer que esta vez las cosas serán diferentes cuando todos los de la corriente principal han dicho exactamente lo mismo en el pasado, y la única diferencia que ha hecho para nosotros es que la vida se ha vuelto infinitamente mierda.

Como mujer de clase trabajadora en el movimiento de decrecimiento, puedo dar fe de las intenciones genuinas de la gente. Pero siendo realistas, ¿cuántas personas depositarán su confianza en el decrecimiento porque "el artículo de Emma me lo dijo?", ¡aunque sería genial si lo hicieras! La respuesta a la pregunta de cómo se puede construir y mantener la confianza solo puede provenir de otras personas de la clase trabajadora, que nos digan qué les permitiría sentirse seguros, respetados y escuchados.

Como mínimo, un buen punto de partida sería relacionarse con las comunidades en sus lugares y en sus términos: la investigación sobre las actitudes de la clase trabajadora hacia el Green New Deal destacó que invitar a oradores locales respetados y explicar la importancia de escuchar a la gente local y lo que querían hacer, en lugar de tratar de persuadirlos de lo que se necesitaba, fue un gran éxito.

Para aquellos que siempre han actuado de esta manera: tratar a los demás con el respeto que merecen, decirles explícitamente a las personas de clase trabajadora que sus voces son y siempre serán valoradas puede que nunca se les pase por la cabeza, pero en la vida cotidiana, esto es algo que rara vez hacemos. experiencia. Entonces, al asegurar que la dignidad y el respeto se sientan en el corazón mismo de las imaginaciones del decrecimiento para una sociedad nueva y mejor, se envía un mensaje inequívoco a la clase trabajadora de que la búsqueda del decrecimiento realmente vale la pena. Además, invitar a oradores locales, conocidos y confiables es clave, ya que existe una relación existente en la comunidad basada en la confianza y el respeto mutuos.

Hablar de la economía del decrecimiento se convierte entonces en algo más que hablar de economía. Se trata de ganarse la confianza de un grupo con todas las razones para desconfiar de cualquier nueva visión de una sociedad mejor y más justa. En la sociedad en general, esforzarse por mejorar siempre ha sido a costa de nuestro bienestar y medios de subsistencia. Por el contrario, la búsqueda de una sociedad de decrecimiento ofrece una ruta tangible hacia una vida más equitativa para todos. Una vida mejor es muy nuestra para tomarla.

Emma River-Roberts

domingo, 28 de mayo de 2023

Repensar el trabajo en la transición Eco-social

Uno de los puntos más importantes sobre el decrecimiento, y que obviamente afecta a la sociedad en sí y al cambio de sistema, es el trabajo. ¿Cómo se debe enfocar el trabajo para satisfacer las necesidades del ser humano en un sistema en el que no prevalezca el consumo de acaparación y sí el de satisfacer las necesidades básicas?¿Cómo deben enfrentarse las organizaciones a un sistema en el que deben cubrirse trabajos de índole social y bienestar comunitario frente al de la producción de bienes materiales?

Todo esto, está más o menos recogido en el siguiente informe realizado por Ecologistas en Acción: Escenarios de trabajo en la transición ecosocial2020-2030.

Y a continuación, dejo un vídeo con una exposición que realizó uno de sus autores, Luis González Reyes, sobre este asunto:

Tecnologías de bajo impacto ambiental y social

En un proceso de ingeniería, el contar con una tecnología que posibilite el desarrollo de un proceso, es fundamental. Dentro del marco de la...