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viernes, 16 de febrero de 2024

Diseño, durabilidad y reparabilidad

Es palpable que nos encontramos en un momento en el que el consumo desaforado y la vorágine de usar y tirar se ha adentrado tanto en nuestra vida cotidiana que ya no es que no nos demos cuenta, sino que hasta que nos parece normal. 

Uno compra, por ejemplo, un electrodoméstico pequeño y al poco tiempo deja de funcionar. Y como ha costado tan poco, no nos importa comprar otro y tirar el que ya no funciona, sin plantearnos el arreglarlo, o que al optar por esa opción, nos llevemos la sorpresa que cuesta más dicha reparación que el comprar otro. La famosa "obsolescencia programada".

O, nos compramos una prenda ya sea por moda o por necesidad y a los pocos lavados o a las pocas puestas, ésta ya o bien ha perdido sus particularidades o bien ya no nos es útil.

Está claro que debemos repensar además de nuestra forma de consumo, nuestras propias necesidades.

En una situación como la actual, el desarrollar productos y sistemas que duren más tiempo y que puedan ser reparados y/o actualizados fácilmente, reduciendo así la necesidad de reemplazo constante, el consumo de nuevas materias primas y la generación de residuos, debería ser ya un objetivo primordial de todo sistema productivo.

Crear productos, infraestructuras y sistemas que duren más tiempo y que puedan ser mantenidos, reparados y actualizados fácilmente a lo largo de su vida útil, buscando reducir el desperdicio, promover la sostenibilidad y minimizar el impacto ambiental de las actividades humanas es algo que es base para un consumo maduro y sostenible. Algunas prácticas clave incluirían la selección de materiales duraderos, un diseño más sencillo o modular, con facilidad en su reparación, uso de estándares y fundamentalmente que sus piezas puedan ser reutilizadas, recusadas y/o recicladas.
  • Selección de materiales duraderos: Utilizar materiales de alta calidad y durabilidad, en la construcción de productos y estructuras, pero sin caer en el extractivismo y en la explotación de recursos naturales,  implicando además, la elección de materiales resistentes a la corrosión, la degradación y el desgaste, así como aquellos que son fáciles de mantener, reparar y sustituir, sin ser dañinos para el medio ambiente y el ser humano.
  • Diseño modular: Dividir los productos y sistemas en componentes modulares que puedan ser fácilmente desmontados, reparados o reemplazados según sea necesario. Esto facilitaría la actualización y la extensión de la vida útil del producto, reduciendo así la necesidad de reemplazo completo y o el desechar el producto en su totalidad.
  • Facilidad de acceso y mantenimiento: Diseñar productos y sistemas con acceso fácil a componentes críticos para el mantenimiento y la reparación. Esto puede incluir el uso de paneles desmontables, cierres rápidos y documentación clara de mantenimiento.
  • Estándares de diseño universal: Incorporar principios de diseño universal que hagan que los productos y entornos sean accesibles y utilizables por una amplia gama de personas, incluidas aquellas con discapacidades. Esto puede facilitar la reparación y el mantenimiento para una variedad de usuarios.
  • Diseño para la reutilización y el reciclaje: Considerar la posibilidad de desmontaje y reciclaje al final de la vida útil del producto, como parte de una economía "circular" o bien, mejor dicho, en "espiral". Diseñar productos con materiales reciclables o biodegradables facilita su disposición final de manera sostenible.
Al adoptar prácticas de ingeniería y diseño para la durabilidad y reparabilidad, se puede reducir la cantidad de residuos generados, promover la economía circular o en espiral y prolongar la vida útil de los productos y sistemas, lo que contribuye a la sostenibilidad ambiental y económica a largo plazo.

Repensar el papel de la ingeniería en la sociedad, priorizando la sostenibilidad y el bienestar humano sobre el crecimiento económico a cualquier costo requiere un cambio de paradigma tanto en la educación y formación de ingenieros como en las políticas públicas y las prácticas empresariales.

viernes, 3 de marzo de 2023

Ingeniería y ética

Tenemos claro y somos bastante conscientes que hoy en día, y en este sistema capitalista, la ética es aplastada a diario por el mercado, con una presión comercial que nos alinea con un consumo desmedido de productos y que ya sea a través de la obtención de los recursos de los que dependen, de su producción y/o transformación, de su transporte, de su mismo uso o en su deshecho, están deteriorando nuestros sistemas sociales, económicos y medio ambientales.

Dentro de la Ingeniería, la ética parece que es algo que no tiene nada que ver; que el ingeniero solo debe basarse en prestar un servicio sin más responsabilidades que la de cumplir con unos mínimos técnicos que cumplan con la legislación y que económicamente sean lo más rentables, más si cabe dentro de una gran organización en la que su trabajo queda diluido junto con el de otros para dar cumplimento a un proyecto.

Pero olvidamos que un ingeniero debe cumplir con unos principios que deben considerar los valores humanos más importantes y que habitualmente son apartados por el ámbito empresarial que, en muchas ocasiones, los consideran innecesarios para alcanzar el objetivo de maximizar la rentabilidad económica de la empresa.

Dentro de estos principios éticos, el ingeniero debe tener en cuenta valores como la seguridad, la salud y el bienestar público y debe esforzarse en cumplir con los principios del desarrollo sostenible en el ejercicio de sus funciones profesionales, tal como define el Centro Argentino de Ingenieros (CAI) en su "Canon de ética" de 2014.

En el actual contexto de disminución energética y de recursos, en las que los niveles de producción tenderán a disminuir en los próximos años,  el ingeniero debe comprender que es un elemento elemental para un desarrollo sostenible y de mantenimiento de unos niveles básicos de bienestar en un ámbito claramente de decrecimiento, y en el que ya no se tendrá en cuenta solo las razones económicas sino también las de los límites energéticos y de recursos y al que tenemos que sumar una cuarta variable o razón, la social, que nunca debería haberse perdido de vista.

En consecuencia, un Ingeniero dentro de un modelo de decrecimiento, tendrá que manejarse para el mantenimiento de unos niveles de respeto al mundo que le rodea, con variables con las que hoy en día prácticamente no cuenta. 


Tecnologías de bajo impacto ambiental y social

En un proceso de ingeniería, el contar con una tecnología que posibilite el desarrollo de un proceso, es fundamental. Dentro del marco de la...