domingo, 1 de enero de 2023

Parte del problema

El ingeniero moderno tal y como lo entendemos hoy en día, nació con la creación de las escuelas Reales en la Francia de la segunda mitad del S. XVIII, con la idea de dotar al estado de organizaciones capaces de desarrollar el país.

Estos ingenieros, por tanto, estaban destinados sólo a desarrollar su trabajo al servicio del Estado, con funciones como la ordenación del territorio (carreteras, puentes, bosques, agua) y el desarrollo de la fuerza militar (fortificaciones, abastecimiento, artillería, armada). 

Se ve, en consecuencia, que éstos primeros ingenieros "modernos" estaban predominantemente destinados a actividades de la construcción, adquiriendo un lugar importante en la vida cotidiana de los habitantes, ya que facilitaron un gran desarrollando en las infraestructuras estatales.

Esta evolución y mejora de las infraestructuras de comunicación (carreteras, ferrocarril, vehículos a motor, etc.), permitirá posteriormente facilitar el transporte de mercancías, sentando así las bases de la naciente economía capitalista en detrimento de la economía mercantilista y/o de subsistencia que se venía empleando hasta entonces. 

La posterior creación de escuelas de ingeniería enfocadas en industrias especializadas en otras disciplinas como electricidad, agrícola, química, etc., y por último, incorporándose en las escuelas de ingeniería las diversas técnicas de fomento de la producción y de la gestión industrial, lo que provocó en la sociedad productivista una profunda transformación dándose un aumento de la cantidad de bienes manufacturados.

La unión de diferentes conocimientos y disciplinas en la ingeniería, fomentó una rápida industrialización con la paralela creación de una infraestructura básica que retroalimentaría este proceso de industrialización: comunicación, oferta de capitales y mano de obra cualificada; sin duda alguna, este cambio ha sido uno de los que más fomentó la transición de una sociedad eminentemente campesina y rural en otra más obrera y urbana; ya que las industrias fueron demandando a partir del S. XIX y en el S.XX, cada vez más mano de obra.

La ingeniería, aunque no sola, y apoyada por el creciente estamento financiero y respaldado por los estados, fomentaría herramientas básicas del capitalismo y posteriormente del neoliberalismo, como el intercambio de bienes y servicios mediante transacciones en las que intervienen los precios y los mercados, desarrolladas estas estructuras financieras y de marketing, y en donde el mercado define los estándares y los precios de los productos (en algunos casos). Si hay un producto muy demandado, pero poco ofertado su precio se incrementará, pero si en algún caso este producto es más ofertado que demandado, su precio tendrá un considerable descenso. Para que esto no suceda es necesario mantener un orden en el flujo de los precios, por lo que es importante analizar desde la ingeniería la regulación de los precios de ventas del producto característica ésta de la sociedad de consumo excesivo de hoy

En conclusión, el capitalismo junto con la ingeniería se complementan muy bien entre sí, ocupándose las ingenierías de la optimización de procesos, sistemas mediante el desarrollo, la mejora y la implementación de sistemas integrados de personas o utilizando de forma eficiente la maquinaria y las innovaciones del mercado para lograr una mayor capital.

Tecnologías de bajo impacto ambiental y social

En un proceso de ingeniería, el contar con una tecnología que posibilite el desarrollo de un proceso, es fundamental. Dentro del marco de la...